El territorio de A Costa da Morte, debido a su situación periférica, en la antigüedad no fue atravesado por vías de comunicación importantes. La única destacada, si tenemos en cuenta la opinión de algunos historiadores, sería la vía romana XX, también denominada Per loca maritima, que después de cruzar el puente de Brandomil e introducirse en la comarca de O Xallas, entraría en Bergantiños en dirección a Carballo, para continuar después hacia Brigantium (A Coruña).
Las arterias de comunicación antiguas de A Costa da Morte se dirigían sobre todo hacia Santiago y A Coruña. Los caminos hacia estas dos urbes cruzaban los ríos Xallas, Porto y Anllóns a través de varios puentes. Sobre O Xallas los dos de mayor relevancia eran el puente Olveira y el puente de Brandomil. Sobre el río de O Porto, el de mayor importancia era el de A Ponte do Porto. En O Anllóns, los dos de más entidad eran el de Ponteceso y el puente Lubián.
Hay quien defiende que dónde se sitúa este último, hubo otro anterior por el que cruzaba esa hipotética vía XX. Una parte del vecindario aún se refiere a él como “El puente romano”. Carré Aldao, cuando describe la parroquia de Oca (Coristanco) nos dice que hay dos puentes sobre el río Lubián: Viejo y Nuevo. Sobre el primero afirma: “El puente Viejo es de lomo de caballo y fue construido por los romanos en la vía que pasaba por estos lugares”. Sin embargo, el puente antiguo que vemos actualmente es del siglo XVIII, así nos lo confirma el ilustrado coruñés José Cornide: “hace pocos años que se edificó y está muy bien conservado”.
En el mapa de Tomás López (1784) este puente aparece bajo la denominación de “puente Lubián”, y junto con el de Ponteceso, son los únicos que cita sobre O Anllóns. Por supuesto que el puente Lubián también aparece nombrado en el mapa de Domingo Fontán (1845), pero en este caso, se citan otros más, como el de Anllóns, Cardezo, Pontedona, Verdes o Garga.
El puente Lubián se sitúa en el límite que divide los ayuntamientos de Coristanco y Carballo, muy próximo a la carretera AC-552 y está considerado como la mejor construcción de este tipo que se conserva en Bergantiños, por lo tanto, constituye uno de los monumentos históricos más destacados de la comarca. En el año 1984 sufrió la caída de uno de los arcos menores a consecuencia de una gran riada, pero este deterioro fue reparado y actualmente se mantiene en buen estado de conservación.
Los arcos que lo forman son asimétricos, dos de gran diámetro, en el lado norte, por los que circula el caudal del río, y dos de menores dimensiones, en el lado contrario. Su estructura está reforzada por un tajamar entre los dos arcos mayores. Dispone de una estrecha calzada (2,60 m), con una loma, que alcanza su punto más elevado en el pilar en el que apoyan los dos arcos de mayor luz. Por él cruzaba el antiguo camino real que desde la ciudad de A Coruña se dirigía a las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, y dejó de utilizarse cuando se construyó la carretera AC-552 a mediados del siglo XIX y se levantó un nuevo puente más al norte del anterior.