El ayuntamiento de Mazaricos no puede ofrecer al visitante un paisaje marítimo, porque carece de litoral, pero reúne óptimas condiciones para ofrecer paisajes en los que el agua dulce es protagonista por los numerosos ríos y regatos que atraviesan su territorio.
El descenso brusco de algunos de estos ríos, como el Arcos, Beba o Santa Locaia, dan lugar a rápidos y cascadas que forman espacios espectaculares para los visitantes que se acerquen a estas tierras del interior de A Costa da Morte.
Para la ruta de las cascadas que se propone por este ayuntamiento se seleccionaron cuatro de ellas que nos parecieron las más interesantes y accesibles. Tres próximas entre sí: las de Fírvado, Vioxo-Chacín y Santa Locaia, y otra más lejana, la de Noveira. Las tres primeras serían para visitar en una jornada, y de dar tiempo y tener ganas, también se podría ver la cuarta, si no, se dejaría para otro viaje.
Para visitar la cascada de Fírvado, cogeremos la carretera AC-400 y al llegar a la aldea de Suevos, tomaremos la que conduce al lugar de Fírvado. La cascada principal, ya que hay varias, dista unos 770 m de la aldea y se sitúa en la confluencia de los ríos Beba y de su afluente Xende. En el denominado Pozo Negro, hay la leyenda que dice que en el amanecer de la noche de San Xoán emerge una grada de oro.
Desde Fírvado volvemos a la carretera general y cogemos dirección a O Pino do Val, para visitar la cascada de Vioxo-Chacín. En este cruce, continuamos por la misma carretera unos dos kilómetros hasta Lamasapín, donde nos desviamos a la derecha hacia Vioxo y Chacín. A 1,5 km, dejamos el coche y tomamos un camino a la izquierda que nos lleva a la cascada, después de andar unos 350 m. La cascada se encuentra en el regato de O Casteliño, un afluente del río Entíns que desemboca en A Serra de Outes, en la ría de Muros y Noia.
Para visitar la cascada de Santa Locaia continuamos de frente hasta Chacín y luego cogemos la carretera DP-4502 en dirección a Serra de Outes unos 3 km hasta llegar a la capilla de Santa Locaia, situada a la izquierda de la carretera. Dejamos allí el vehículo y, después de andar unos 100 m a través de un bosque, llegamos a la catarata que forma en este lugar el riachuelo de O Vao da Denociña, afluente del río Entíns. Asociada a la misma se conserva una hermosa leyenda que cuenta que unos ladrones robaron la campana de esta capilla, luego huyeron con ella a cuestas por medio de la dehesa. Al intentar cruzar el río resbalaron en el musgo que cubre las piedras de la orilla y la campana les cayó al agua. Milagrosamente se hundió el terreno y originó la cascada y el pozo en el que cae el agua, que desde aquella se denomina Pozo das Campás.
Para visitar la cascada de Noveira, última de esta ruta, tenemos que volver a O Pino do Val y coger la carretera que va a Muros hasta As Paxareiras. En este lugar tomar a la derecha la que conduce a la parroquia de Arcos y a Noveira. Antes de llegar a este último núcleo hay una indicación para desviarse hacia este hermoso lugar. Más fácil de acceder resulta desde O Ézaro (Dumbría). El agua del río Arcos se precipita con fuerza sobre un pozo labrado en la roca, que se convierte en una auténtica piscina natural para el baño en tiempo de verano.