En pocos lugares de la costa gallega hay un área natural con tanta diversidad como en este espacio litoral carballés, en el que podemos observar cientos de especies de flora y fauna. Se queremos disfrutar de una excelente panorámica sobre todo el conjunto disponemos del mirador de O Castrillón, situado sobre uno antiguo poblado castreño, desde el que dominaremos los diferentes ecosistemas que forman este amplio complejo natural.
Su formación se debe a la existencia de la denominada falla de Baldaio, un hundimiento del terreno que provocó el entrante costero. Los bloques elevados se corresponden con los rebordes que rodean la depresión y la zona hundida con la parte que anegó el mar que dio lugar a la ensenada. Con el paso del tiempo se fue llenando de sedimentos arrastrados por las aguas de los riachuelos que desembocan aquí. Las corrientes marinas se encargaron de formar la barra arenosa que cerró la salida de las aguas fluviales y dio origen a la laguna. Esta siguió su evolución natural de acumulación de sedimentos sobre los que creció la vegetación dando lugar a los prados, al juncal y a la marisma, que circundan la zona hídrica, que cada vez se ve más reducida.
En el espacio natural de Razo y Baldaio se diferencian varios hábitats o biotopos: playa, dunas, juncal, marisma y laguna, cada uno de ellos con su fauna y flora específicas. De todos ellos la extensa playa es la que está sometida a mayores cambios de forma por la acción continua de las mareas. Una playa abierta con más de 3 km de longitud y un mar con abundante oleaje para disfrute de los numerosos surferos que a menudo acuden a este arenal. Paralelas a la playa se sitúan las dunas, que se van sucediendo en su estado de fijación desde las primarias, las más inestables, hasta las terciarias, ya fijadas por la vegetación que crece sobre ellas.
El juncal se sitúa al oeste de la laguna y tiene un perímetro triangular. En tiempos atrás formó parte de ella, pero se fue desecando por la acumulación de sedimentos y acabó colonizado por la vegetación. En la parte sur de la zona hídrica, se sitúa la marisma, constituida por la acumulación de lama y bancos de arena, surcada por una red de canales por las que circula el agua de las mareas y de los regatos que desaguan en la zona.
La parte más oriental de la depresión está ocupada por la laguna. La masa de agua varía según el estado de las mareas. En ella viven diversos tipos de peces, moluscos y crustáceos. Su estado de conservación se vio alterado por la intervención humana. En los años setenta del pasado siglo llegó a trazarse una pista que la dividió en dos partes. Como casi todas las lagunas, esta también conserva su leyenda que habla de la ciudad anegada de Galilea, en la que sus habitantes desaparecieron bajo las aguas por negarse a darle posada a Nuestro Señor, cuando visitó este lugar, acompañado de San Miro y Santa Mariña, dos divinidades locales.
Tanto la laguna como la marisma son muy ricas en nutrientes de los que se aprovecha la fauna que vive en esta área. Entre este espacio y las zonas adyacentes se llegaron a registrar más de 240 especies diferentes de aves, por eso Baldaio constituye uno de los puntos más idóneos para la observación ornitológica.