Al sur de la ría en la que O Anllóns entrega la cosecha hídrica que fue recaudando a lo largo de su caminar por tierras bergantiñanas, se sitúa la villa histórica de Laxe, al pie de una extensa playa de fina arena blanca. Las buenas condiciones naturales de esta ensenada contribuyeron a que en ella se fundara en la Edad Media la localidad costera y fuera lugar atractivo para la familia noble de los Moscoso.
Algunos autores hacen referencia a las buenas condiciones de este puerto para la actividad pesquera y la recalada de embarcaciones. El ilustrado José Cornide nos informa de que la localidad era frecuentada por pescadores de todas partes, especialmente por catalanes que pescaban sardina para después exportar a otras zonas de fuera de Galicia.
A comienzos del siglo XX llegó a haber hasta cinco factorías de salazón en este puerto que empleaban fundamentalmente a mujeres. También contribuyó al desarrollo económico la mina de caolín ubicada al lado de la playa. Actualmente Laxe vive fundamentalmente de la pesca y del turismo.
Entre sus figuras ilustres destacaron el poeta Antón Zapata García, el insigne geólogo Isidro Parga Pondal y fundador del Laboratorio Xeolóxico de Laxe y el fotógrafo José Vidal García.
El viajero que se acerque a Laxe dispone de un interesante patrimonio natural e histórico para visitar. En el centro de la villa, en la plaza de Ramón Juega, se sitúa la Casa do Arco, el edificio civil más emblemático, mandado construir por doña Urraca de Moscoso y su marido Pedro de Osorio a finales del siglo XV.
Muy próximo a esta plaza se localiza el Museo do Mar. Su contenido se centra en el patrimonio histórico y antropológico del ayuntamiento y de la villa de Laxe. También acoge el Arquivo Fotográfico Vidal, al que pertenecen la mayoría de las imágenes que se exponen.
El siguiente edificio histórico a visitar sería la iglesia de Santa María da Atalaia, situada en un lugar elevado desde el que se domina el puerto, la extensa playa y parte del núcleo urbano. Se trata de un templo gótico mandado construir por Juana de Castro y Lara hacia finales del siglo XV. Consta de una sola nave y una capilla mayor rectangular cubierta por una bóveda de crucería. Arrimada al muro sur se construyó la torre campanario de forma cuadrada y aspecto defensivo. En la fachada destacan un rosetón y la puerta acabada en arco apuntado. En el interior cabe destacar las imágenes pétreas de la patrona, de Santa Inés y el relieve de la Resurrección.
Desde Laxe resulta interesante acercarse a la punta de A Insua, donde se sitúa el faro, por su atractivo paisajístico y también a la capilla de Santa Rosa desde la que contemplamos una magnífica panorámica de la villa y de su hermosa playa.