Entre el extremo sur de la playa de Nemiña y la punta Mellón, se abre paso al océano la pequeña ría de Lires, que más que ría, viene siendo los estuarios que forman los ríos Castro y Lires en su desembocadura. El río Castro es la arteria fluvial más importante de la comarca de Fisterra, la antigua Nemancos. Nace en la parte alta de la parroquia de Castrelo (Vimianzo), y después de pasar Berdoias, riega las tierras de Muxía, Dumbría y Cee y marca los límites entre estos ayuntamientos. Su nombre procede del lugar de O Castro (Coucieiro, Muxía), donde forma la cascada de As Caldeiras do Castro, un espacio natural de enorme belleza. Después de un sorprendente giro hacia el oeste, desemboca en la ría de Lires.
El otro brazo de esta pequeña ría se prolonga por el estuario del río de Lires y llega hasta las cercanías de la iglesia parroquial de San Esteban, esta feligresía rural ya existía en el siglo XII, aunque el templo actual data de mediados del siglo XVIII. En su lisa fachada apenas destacan elementos decorativos. Los pocos que se ven denotan el estilo barroco que imperaba en el momento de su construcción. En el núcleo de Lires se conservan algunas casas tradicionales con sus hórreos, que se van intercalando entre las construcciones modernas, ya predominantes.
Al amparo del monte Mellón se protege esta parroquia ceense de los vientos del océano, convirtiendo la aldea y las tierras que la circundan en un espacio recogido y acogedor para los cultivos y la gente que aquí habita. Tuvo la localidad una tradición labradora, en la que también se aprovechaban los recursos del mar como complemento, hasta que en los años sesenta del pasado siglo, atraídos por este entorno hermoso y sosegado, llegarán los primeros turistas que se van a alojar en algunas de las casas de labradores del lugar, convirtiendo a Lires en la localidad pionera del turismo rural.
El cambio de actividad de su población se verá favorecido por el paso del camino de Santiago a Fisterra-Muxía como ruta jacobea. En la etapa que une estas dos villas costeras, Lires representa un punto de parada obligada por situarse en la mitad del trayecto. En los últimos años este núcleo se convirtió en un referente turístico de la zona. Su pequeña ría resulta un lugar muy apacible para los amantes de la naturaleza, que tienen aquí la oportunidad de observar cantidad de aves diferentes. Desde su costa disfrutamos de excelentes vistas sobre la playa de Nemiña y la desembocadura del río Castro y también de hermosas puestas de sol.