El río Anllóns, esa serpiente de plata que atraviesa Bergantiños de este a oeste, después de su paso por la villa de Carballo y tras un largo recorrido de su curso medio por un terreno llano y un transcurrir lento, al llegar a Verdes, decidió interrumpir la monotonía de su ritmo y agitar sus aguas, como se quisiere recuperar la fuerza de la juventud que tenía al poco de comenzar su andadura en Soandres. La arteria bergantiñana formó en el Refugio de Verdes un sitio de tanta hermosura que acabó por convertirse en modelo de belleza natural de la comarca y de otros lugares de Galicia.
A este atractivo enclave coristanqués se accede desde varios lugares, según el origen del visitante. Desde Malpica o Buño por medio de la carretera AC-421, que sale de esta última localidad en dirección a Xornes y Cereo; desde Carballo y Coristanco, tomando la vía DP-1918 que por Oca y Xaviña, se dirige a Verdes; o mismo, desde Cances (Carballo), a través de una carretera local.
El rejuvenecimiento que experimenta O Anllóns a su paso por Verdes y que dio lugar a este singular espacio se debe a varios factores: a los movimientos tectónicos de la zona que ocasionaron dos fallas paralelas, que condicionaron el trazado del curso del río; al tipo de roca existente en este lugar y a la capacidad erosiva de su caudal. En este tramo de El Refugio, un dique de gneis, roca resistente a la erosión, atraviesa el cauce de O Anllóns y este para abrirse paso tuvo que “cortarlo”, dividiendo su lecho en varios brazos, separados por islotes en los que crece la vegetación. De este modo, se formaron abundantes rápidos y cascadas, que le conceden a esta área una belleza natural única.
Son varios los elementos que confluyen y hacen que el lugar sea tan atractivo y reciba tantos visitantes. Por un lado está su interés geológico creado por la tectónica y el tipo de roca, que configuraron este singular marco geográfico en este tramo del río; por otro, el interés botánico que le aporta el hermoso bosque de ribera formado por una gran variedad de especies arbóreas, que en verano forma una protectora cúpula vegetal. Y por último, estaría el interés etnográfico fruto de la intervención humana a lo largo de los años, asociada al conjunto de molinos de ambas márgenes, construidos con la misma roca de gneis que forma el lecho del río.
Esta área recreativa de Verdes nació en el año 1982, cuando el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) adquirió unos molinos, que, después de su rehabilitación, se utilizaron como lugar de acogida para los aficionados a la pesca fluvial.
Los vecinos de la parroquia fueron partícipes de esta iniciativa y colaboraron con su trabajo para que se llevara adelante. Lo más costoso fue la construcción de un puente para comunicar la banda derecha con la isla en la que se situaban los molinos rehabilitados, luego se completó la obra con la dotación de puentes de madera, mesas, bancos y asadores.
En la actualidad este Refugio de Verdes se convirtió en uno de los lugares más atractivos del interior de la comarca de Bergantiños y de A Costa da Morte y representa el recurso turístico más emblemático del ayuntamiento de Coristanco.