En las tierras altas de O Anllóns en el lado norte del Coto de Pedrouzo, se sitúa Soandres, una extensa parroquia del ayuntamiento de A Laracha. Denominación que también hace referencia a un antiguo monasterio benedictino que extendió su influencia por el territorio de los actuales ayuntamientos de Cerceda, A Laracha y Carballo.
Se supone que el origen de este cenobio bergantiñano, del que tenemos información documental desde el siglo X, sería mucho más antiguo, dado que en el interior de la iglesia parroquial de San Pedro apareció una ara dedicada a Hércules, actualmente depositada en el museo de la catedral de Santiago.
El monasterio medieval tuvo su momento de esplendor durante los siglos XI y XII, cuando recibió la mayoría de las donaciones de tierras, lugares e iglesias, algunas donadas por la poderosa familia de los Traba. Propiedades que los monjes arrendarán al vecindario de las parroquias del entorno a cambio del pago de una renta foral.
A partir del siglo XIV la nobleza local y sus escuderos comenzarán a apoderarse de buena parte de estas propiedades, rentas y otros bienes, abusando de su fuerza y poder, llegando incluso a agredir físicamente a algunos miembros de la comunidad religiosa, sin respetar órdenes que los reyes les enviaban para que devolvieran a los monjes los bienes usurpados. Desde finales del siglo XV, Soandres se convertirá en un priorato dependiente del monasterio santiagués de San Martín Pinario.
De la primitiva iglesia románica apenas quedan restos después de la reforma gótica del siglo XIV de la que se conserva la espléndida cabecera de tres ábsides con alargadas ventanas ojivales, semejante a la de los templos de Santo Domingo de Bonaval o San Francisco de Betanzos. En la segunda reforma acometida durante la época barroca este templo sufrió otro notable cambio que le afectaría a la nave y a la fachada, modificaciones que le dieron el aspecto actual.
En el interior, la planta basilical se distribuye en tres naves, que se corresponden en la cabecera con otras tantas ábsides, a las que se accede a través de arcos apuntados. La central se cubre con una hermosa cúpula de crucería. Los baldaquinos que contemplamos en las capillas absidiales son barrocos. En el año 2004 se descubrieron en las capillas laterales de la cabecera unos altares pétreos góticos, de los pocos que se conservan de este tipo en Galicia.
Se observamos la estructura arquitectónica de la actual casa rectoral, construida en el siglo XVIII, adosada a la parte externa del muro sur, veremos cómo mantiene la forma de lo que serían las dependencias que acogían a la antigua comunidad monástica, con su correspondiente claustro.