Por los años veinte del pasado siglo el poeta muxián Gonzalo López Abente ya consideraba el cabo Touriñán como la punta más occidental de Galicia, así nos lo expresa en uno de sus poemas: “dedo el más largo de la gallega mano”.
El cabo Touriñán es una lengua de tierra agreste, en la que no crece ningún tipo de vegetación arbórea por estar azotada por el viento y el salitre, que no permiten más plantas que un manto bajo de brezos y tojos. La península que constituye este promontorio se introduce en el océano en dirección noroeste y finaliza en la punta Gaivoteira.
Toda la línea litoral de esta península está constituida por una costa rocosa y escarpada, con pronunciados acantilados, sobre todo en la zona más cercana al faro, y peligrosos bajos, que actúan cómo verdaderas trampas para las embarcaciones que naveguen por esta zona. De todos ellos, el más conocido y de mayor riesgo es A Laxe de Touriñán, a unos tres cuartos de milla al oeste de esta punta, en el que se produjeron numerosos naufragios.
En el lado oeste se sitúa O Herboso o Castelo, un pequeño islote separado de tierra por un coído, al que se puede acceder de marea baja. Su nombre hace referencia a un posible asentamiento castreño que hubo en este lugar. También en esta parte oeste se sitúa el faro, del que existen dos edificios: el faro antiguo y la torre del actual.
En el Plan General de Alumbrado Marítimo de 1847 se recogía la idea de instalar un faro de primera orden en el cabo Touriñán en lugar del cabo Fisterra, argumentando que entre A Coruña y Fisterra debería haber dos referencias principales de señales marítimas, una en las islas Sisargas y otra en esta punta de Muxía, pero esta idea inicial se descartó y ese faro de primera se construyó en Fisterra, dejando uno de cuarta clase para Touriñán.
El proyecto del primitivo faro lo elaboró Adolfo Pequeño, uno de los ingenieros que había diseñado el nuevo Vilán. En él se recoge la construcción de un sencillo edificio de planta rectangular de 14 m de lado con perpiaño en las aberturas y el resto pintado de blanco. En el tejado sobresale una pequeña torre en el centro, rodeada por un balcón con baranda de hierro, donde se instalará una linterna de cristales planos y montantes verticales, con un aparato óptico aprovechado del antiguo faro Vilán.
Entró en funcionamiento a finales de 1898, siendo uno de los últimos faros de Galicia construido en el siglo XIX. Emitía una luz blanca con un alcance de 10 millas, producida por una lámpara Mares de parafina. En el año 1918 se le reformó la óptica y se le instaló una nueva lámpara que funcionaba con vapor de petróleo a presión y tenía un alcance de luz de 20 millas. En 1981 se construyó la torre cilíndrica de hormigón del nuevo faro, que funciona con una lámpara eléctrica de 1500 vatios y proyecta la luz a una distancia de 24 millas.
Cabo Touriñán es la punta más occidental de la España continental (Coordenadas: 43º 03’ 20’’ lat. N y 9º 17’ 54’’ long. O). Hay dos épocas en el año que en este promontorio se pone el último rayo de sol de Europa. La primera, entre el 21 de marzo y el 23 de abril y la segunda, entre el 13 de agosto y el 22 de septiembre, según un estudio realizado por el físico baiés Jorge Mira Pérez. Touriñán toma el relevo de cabo Roca, en Portugal, y se lo cede al cabo Vardetangen, en Noruega. Tal hecho supone un atractivo más para visitar este extremo más occidental de Galicia.