Hay lugares en A Costa da Morte que conservan un preciado patrimonio histórico, pero por situarse alejados de las principales vías de comunicación pasan desapercibidos para los visitantes, e incluso, para los propios habitantes locales. Cierto es también que a la hora de promocionar el territorio, se le concede mayor visibilidad a la zona costera que a la del interior. La torre de A Penela y la iglesia de San Martiño de Riobó, dos lugares del ayuntamiento de Cabana de Bergantiños, son un buen ejemplo de lo expresado anteriormente.
La aldea de A Penela, perteneciente a la parroquia de Silvarredonda, es conocida por la torre que se conserva en esta pequeña aldea y que formó parte de una fortaleza de la familia de los Bermúdez de Castro. Posiblemente existieran dos torres más. La torre que se conserva podría ser la del homenaje. Presenta una forma cuadrada y tres alturas, rematada en almenas, con los merlones muy separados.
La entrada principal está formada por un arco de medio punto con grandes dovelas, semejante a la de la torre norte de As Torres do Allo. Alrededor de esta puerta se muestran piezas de buena cantería, pero esta calidad no es uniforme en el resto de los muros. En una abertura de la primera planta se sitúa un escudo en el que se representan los símbolos de las familias Bermúdez, Moscoso, Castro y Rioboo.
El fundador de este vínculo de A Penela fue Lope Bermúdez de Castro, procedente de los antiguos Bermúdez de Montaos. A comienzos del siglo XVII, esta fortaleza fue transformada en un pazo por Lorenzo Bermúdez de Castro. Unos descendientes de esta familia serían los fundadores del mayorazgo de As Torres do Allo.
Luego esta propiedad pasará a manos de los Ozores, condes de Priegue, y finalmente, será adquirida por la familia campesina Castro Ribeira, con la condición de que la torre no fuera vendida a personas ajenas a los antiguos propietarios. Estos en el año 2022 llegarán a un acuerdo con el ayuntamiento de Cabana de Bergantiños para que la fortaleza pasara a propiedad municipal. Ahora la necesaria rehabilitación está pendiente de la dotación de recursos económicos para tal fin.
En las cercanías de la torre hay una fuente en medio de un acogedor bosque de avellanos. Una leyenda cuenta que entre la fuente y la torre había un túnel, y a través de él los dueños de la fortaleza se abastecían de agua en caso de asedio.
Cerca de A Penela se encuentra la iglesia parroquial de San Martiño de Riobó, vinculada a los señores de la torre de A Penela. Algunos de ellos se enterraron en su interior, como Rui Soneira de Rioboo y su nieto Lorenzo Bermúdez de Castro, fallecido en 1625, y su esposa María de Leis. El templo conserva la base románica, pero sufrió una profunda reforma posteriormente. El ábside es la parte que más se ajusta a la obra primitiva. La nave fue rehecha a mediados del siglo XVIII. En el interior destaca el magnífico retablo mayor de la misma época que la remodelación de la iglesia, una obra anónima inspirada en los maestros compostelanos del momento.
Cerca de la parroquial de Riobó queda la ermita de San Blas de Folgoso, situada sobre la croa de un castro, ejemplo de cristianización de un espacio sagrado anterior, y también el pozo de A Forca, en un lugar natural extraordinario. Su profundidad dio origen a varias leyendas, una de ellas habla de que en el fondo hay una grada de oro.