Muy cerca de la villa de A Laracha, siguiendo la carretera que lleva a Soandres y Cerceda, a la orilla de O Anllóns, se sitúa el Área Recreativa de Gabenlle, un espacio natural apacible que nos invita a olvidar la agitada vida diaria. Un Anllóns, con poco camino andado y después de dejar atrás su ruidoso curso alto, llega a este lugar de Gabenlle con un trazado sinuoso y aguas silenciosas, a causa de la escasa pendiente del terreno.
La creación de esta área recreativa comenzó a finales del siglo pasado en la parte izquierda del río, para después continuar su ampliación en ambas márgenes y en varias fases que se sucedieron en el siglo actual. Se dotó con un completo equipamiento: parque infantil, parque biosaludable para personas mayores, zonas de mesa y asadores, así como un edificio de servicios higiénicos, para dar la mejor acogida a los posibles visitantes. Las zonas verdes alternan con otras de bosque y al lado del río dispone de una senda que permite caminar por su orilla y cruzar de una banda a otra a través de tres puentes peatonales.
Desde esta área tenemos acceso al paseo fluvial, que, río abajo, se prolonga desde el puente de Gabenlle hasta el de O Formigueiro, un recorrido de unos 2,3 km. Durante la caminata, además de disfrutar de un excelente medio natural que nos ofrece el río y el variado bosque de ribera que lo acompaña, tenemos la oportunidad de contemplar varios molinos de agua restaurados: el Grande de Gabenlle, al inicio; el llamado Muíño das Pezas, en la mitad del itinerario y el molino de O Formigueiro, al final del paseo, casi debajo del puente. Este, actualmente muy reformado, fue construido en los años sesenta del siglo XX con la piedra procedente de una de las torres que componían la de fortaleza Cillobre, situada a la entrada de A Laracha, antiguo solar de la familia noble de los Mariñas, donde se encuentra la capilla de San Roque.
Cerca de esta área recreativa se sitúa el castro de Gabenlle, distribuido en dos espacios arqueológicos: O Campo das Croas y el propio recinto castreño, situado algo más al este, rodeado por un muro circular que protege a la croa. Su tradición legendaria hace referencia a una gente (los gentiles) que andaba huida y vivía bajo tierra.