Existe un gran desconocimiento de la historia de Moraime y del papel que desempeñó en tiempos pasados como centro religioso y administrativo de un amplio territorio que se extendía desde el curso bajo del río Anllóns hasta Fisterra. El abad de este monasterio además de ser una destacada autoridad en el campo religioso también ejercía un notable poder político y administrativo en esta región occidental. La falta de señalización y divulgación del patrimonio que acoge este importante conjunto histórico y arquitectónico y el no mantener abierta al público su magnífica iglesia románica hacen que el número de visitantes de Moraime sea muy inferior a lo que merecería.
Los monjes benitos de este monasterio muxián fueron los que difundieron el cristianismo y crearon nuevas parroquias en estas comarcas de A Costa da Morte y fundaron importantes centros religiosos como el santuario de la Virgen de la Barca de Muxía, una manera de cristianizar antiguos cultos paganos a través de la aparición de figuras destacadas de la iglesia católica como la Virgen, el Apóstol Santiago o Cristo, que serían el motivo de la llegada de peregrinos a estas tierras y el origen del actual camino jacobeo de Fisterra-Muxía.
La historia de Moraime va más allá de la fundación del monasterio. En el año 1972 se realizaron unas excavaciones arqueológicas dirigidas por Manuel Chamoso Lamas, en las que se descubrieron restos de una vivienda romana (varias estructuras y un hipocausto) y numerosos objetos del período tardorromano. Todos estos vestigios podrían corresponder a la existencia de una villa romana. En este mismo espacio también se encontró una necrópolis visigoda compuesta de varias tumbas, así como algunos restos de esta época.
No se dispone de datos sobre la fundación del monasterio moraimés, pero sus orígenes podrían remontarse al siglo X. La primera documentación que hay sobre el mismo es del año 1095. El cenobio primitivo fue destruido por los almorávides a comienzos del siglo XII, luego sería construido un nuevo gracias al apoyo del rey Alfonso VII, que pasó un tiempo de su infancia en este centro religioso muxiano. Después de la concesión de propiedades y privilegios por parte de algunos monarcas, llegarán para esta congregación religiosa de Moraime tiempos de abusos y ataques por parte de la nobleza local, hasta su incorporación al monasterio compostelano de San Martín Pinario.
De todo este conjunto histórico y artístico, se conserva la magnífica iglesia románica de planta basilical de finales del siglo XII, formada por tres naves y tres ábsides. En la que destacan la portada occidental y la extraordinaria puerta sur con la representación en el tímpano de la Última Cena. En el interior, además de su excelente colección de capiteles, sobresalen las interesantes pinturas góticas del siglo XV, en las que se representan escenas de los siete pecados capitales y de la muerte, descubiertas en los años sesenta del pasado siglo. El conjunto se completa con el edificio de la antigua casa rectoral construida a mediados del siglo XVIII.