La naturaleza fue muy bondadosa con A Costa da Morte, dejándonos singulares monumentos naturales escupidos con el cincel del agua y del viento a lo largo de millones de años, no tenemos más que ver los conjuntos escultóricos de Os penedos de Pasarela y Traba o del monte Pindo, y también obras individuales como la de A Pedra do Brazal.
Se encuentra esta singular peña al suroeste del monte Castelo de Logoso (402 m), cumbre que domina el paisaje del entorno. Para llegar a ella cogemos la carretera que desde Anseán (Os Buxantes, Dumbría) lleva al lugar de O Brazal, y desde aquí, continuamos por el camino que conduce a este monumento natural. También se puede llegar desde el lugar de O Logoso (Olveira, Dumbría) o también desde el núcleo de Hospital (Dumbría).
Esta colosal formación granítica está constituida por un enorme peñasco de unas 150 tm, que descansa sobre otro de formas redondeadas, que hace de base, de ahí que también se denominara Pedra Cabalgada. Llama la atención como la roca superior es capaz de mantener el equilibrio sobre una base de apoyo de dimensiones tan reducidas (menos de un metro cuadrado de superficie).
Para explicar el origen de esta formación tenemos que retrotraernos a más de 300 millones de años, momento en el que se formarían estos granitos en la profundidad de la corteza terrestre, y luego irían ascendiendo a la superficie y desprendiéndose de capas de materiales que se fueron depositando arriba, hasta quedar a cielo abierto. La erosión del agua y del viento fue moldeando estas rocas hasta dejar la escultura natural tal como la percibimos en la actualidad. En la parte superior de esta Pedra do Brazal hay varias concavidades, alguna de ellas alcanza una profundidad de 50 cm y mantiene la retención de agua casi todo al año. En la peña que hace de base también se ve una de estas marmitas de gigante de gran tamaño, pero más evolucionada puesto que dispone de un profundo canal de desagüe.
Modesto García Quintas, estudioso del ayuntamiento de Dumbría, cuenta que esta Pedra Cabalgada, por los años sesenta del pasado siglo, corrió el riesgo de desaparecer cuando unos trabajadores que estaban realizando unas obras con una pala mecánica en las cercanías, apostaron unos bocadillos y unas bebidas a que la fuerza de la máquina era capaz de derribar semejante peña. O bien no intentaron llevar a cabo tan desacertada apuesta o el peso de la piedra resistió la potencia de la máquina, pero por fortuna, el monumento natural sigue en pie.
Cerca de A Pedra do Brazal se sitúa el castro del monte Castelo de Logoso, una auténtica atalaya sobre esta parte del territorio del ayuntamiento de Dumbría, que permite disfrutar al viajero de hermosas vistas sobre el paisaje de alrededor. El recinto castreño está defendido por tres murallas por la parte sur; y por la norte, por una muralla y un foso. Conserva la leyenda de que hay un caldero de oro soterrado, muy común en este tipo de poblados de la Edad del Hierro.