La Iglesia de San Martiño de Olveira, en el municipio de Dumbría, es uno de esos templos pequeños que conservan con discreción la esencia del románico rural del interior de la Costa da Morte. Se encuentra en un entorno llano, marcado por los cultivos y por una ocupación dispersa del territorio, sobre una explanada abierta en la que también destaca un crucero de piedra situado frente al edificio. El templo tiene planta de una nave con crucero, muros de sillería granítica, cubierta a dos aguas y una sacristía adosada en el lado norte.
La zona más significativa que pervive de la fábrica medieval es la capilla mayor, donde todavía se reconocen varios elementos esenciales de su origen románico. El arco triunfal de medio punto, apoyado sobre columnas adosadas al muro, y el arco del presbiterio, de características semejantes, configuran un espacio de gran sobriedad y notable interés histórico. El presbiterio se cubre con bóveda de cañón y los capiteles vegetales, inspirados en modelos compostelanos aunque resueltos con mayor sencillez, muestran cómo el lenguaje artístico del románico gallego también llegó a iglesias modestas como esta.
En el exterior, la Iglesia de San Martiño de Olveira destaca por su cabecera, por los esbeltos contrafuertes y por los canecillos conservados en el muro sur, decorados con motivos geométricos. En el interior se conserva además una pila de agua bendita perteneciente a la etapa románica. El conjunto de estos restos, unido a la buena ejecución de los sillares y del dovelaje de los arcos, permite situar el templo en torno al segundo tercio del siglo XII. Su valor está precisamente en esa autenticidad sencilla que convierte la visita en una forma de acercarse a la historia, al arte y al paisaje de Olveira.







