La parroquia de Santiago de Mens, situada a unos 6 km de la villa de Malpica, siguiendo la carretera DP-4307 hacia Ponteceso, conserva dos de los edificios medievales más destacados de la comarca de Bergantiños: la iglesia parroquial y las torres de los Altamira, un valioso patrimonio histórico para disfrute del viajero que se acerque a A Costa da Morte.
La iglesia de Santiago de Mens formó parte de un antiguo monasterio benedictino, del que hay noticias desde el siglo X. El templo conserva buena parte de su estructura románica del siglo XII, que se muestra en los tres ábsides, en la puerta sur y en el muro norte. La fachada, que sustituyó a la anterior, se construyó a finales del siglo XIX. Lo que más llama la atención de esta edificación es la colección de figuras de animales y humanas representadas en los canecillos de los ábsides y del muro norte, por su expresión y postura.
La fortaleza de Mens, situada al este de la iglesia, perteneció a la poderosa familia de los Moscoso, condes de Altamira, que dominaron gran parte de las tierras de A Costa da Morte. En este castillo, igual que en el de Vimianzo y Ferreira, Bernal Eáns de Moscoso mantuvo preso al arzobispo compostelano Alonso de Fonseca II entre los años 1465 y 1466.
Después de ser derribado en la revuelta irmandiña de 1467, Lopo Sánchez de Moscoso I, conde de Altamira, mandó reconstruir la fortaleza, que permaneció en manos de esta familia hasta 1872. Luego sería adquirida por la familia Abelenda de Buño, que construyó la vivienda que se sitúa en el interior del recinto. Después de permanecer en ruinas durante muchos años, un descendiente de esta familia adquirió la propiedad de todo el conjunto y lo rehabilitó como vivienda particular.
Entre dos construcciones históricas tan próximas como estas no podía faltar una leyenda que las uniera. Se cuenta que un conde que habitaba en la fortaleza raptó una joven de la aldea y que la prendió en el interior del castillo. Los vecinos, ante tal hecho, se juntaron y decidieron asaltar las torres para liberar la chica. El conde, cuando se vio acorralado, intentó huir a través del túnel que comunicaba el castillo con la iglesia, pero los vecinos prendieron fuego en las bocas del mismo y el noble murió en el interior. Luego, liberaron la chica. Desde aquella, el trigo que se siembra por donde pasa el túnel crece menos y amarillece más pronto. Por este motivo, aquel lugar se conoce por el nombre de O Trigal Maldito.
Desde Mens, tenemos la oportunidad de visitar punta Nariga, siguiendo una pista que atraviesa la aldea y lleva a ese extraordinario paraje. Allí en el año 1994 se construyó un majestuoso faro, una obra proyectada por el arquitecto pontevedrés César Portela, quien se propuso levantar una construcción sólida y de gran belleza, integrada en el marco granítico de la zona. La obra se estructura en tres cuerpos. El primero constituido por una plataforma triangular, simbolizando una embarcación. Un segundo, con forma prismática también triangular, para acoger los servicios del faro y, al mismo tiempo, hacer la función de mirador del paisaje. Y un tercero, la torre cilíndrica que sustenta la linterna.