La villa de Corcubión, hoy capital de un pequeño ayuntamiento, fue la cabeza rectora de una extensa jurisdicción sobre la que ejercían autoridad los Moscoso de Altamira. Los orígenes de esta localidad y de la primitiva parroquia hay que buscarlos en el pequeño núcleo de Santo Andrés da Canle, hoy desaparecido. Será a partir del siglo XIII cuando la población se traslade a la costa y se funde la nueva feligresía de San Marcos. El nuevo patrón pone de manifiesto las relaciones comerciales que había entre este puerto de los Moscoso y la república italiana de Venecia.
Además de la actividad comercial, el vecindario de Corcubión durante el Antiguo Régimen vivía de la pesca de la sardina y del congrio. En la según mitad del siglo XVIII, con la llegada de los catalanes, se instalarán en este puerto varías factorías de salazón, que continuarán a ejercer la actividad en el siguiente siglo.
A comienzos del siglo XIX, Corcubión fue la localidad más castigada por los ataques de las tropas francesas, que arrasaron el núcleo sin compasión. Un hecho que quedó grabado en la memoria de su población durante muchos años. No obstante, a principios del siglo XX esta villa estaba considerada como una de las más activas de la zona. Disponía de una serie de servicios, muchos de ellos vinculados al hecho de ser cabecera de partido judicial.
A día de hoy Corcubión se muestra como una pequeña villa, que vive fundamentalmente del sector servicios y del turismo. Lo más interesante que ofrece al viajero es su patrimonio histórico, que, con ciertas alteraciones, supo conservar. Por este motivo en el año 1984, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico.
Hay varios lugares de interés que visitar. En la plaza de Castelao se sitúan la casa señorial de los Altamira, antigua fortaleza del siglo XV, el pazo de la familia Dios y Pose y la capilla del Pilar, convertida en auditorio municipal, y varias casas de la pequeña burguesía local.
Muy cerca de esta plaza se localiza la iglesia parroquial de San Marcos, un templo gótico, al que en el siglo XVIII se le añadieron las capillas laterales del Socorro y de la Virgen del Carme. La fachada tuvo que reconstruirse de nuevo a finales del siglo XIX, porque la anterior estaba muy dañada por el impacto de varios rayos. En el interior destaca la imagen gótica de San Marcos da Cadeira.
Si nos introducimos en el interior del núcleo nos encontraremos con algunas plazas, como la del Campo del Rollo o la del médico Ramón Carrera, o con casas hidalgas que muestran en la fachada algún escudo. Un edificio también singular es el de la Casa do Concello, construcción que se realizó gracias a la aportación económica del filántropo José Carrera Fábregas, que hizo fortuna en Argentina. También merece la pena dar un paseo por la calle Antonio Porrúa, en la que se conservan varías casas de interés, y seguir por la calle Peligros hasta la capilla de San Antonio, construida a finales del siglo XVII.
Si nos apetece realizar un pequeño recorrido en coche por este ayuntamiento de Corcubión, una ruta recomendable sería coger la carretera que lleva al cabo Cee y a la parroquia de San Pedro da Redonda. De este modo tendríamos la oportunidad de ver el castillo del Cardenal, una construcción de mediados del siglo XVIII, que tiene enfrente el castillo del Príncipe; el faro de cabo Cee, construido en 1860, y la pequeña iglesia románica de San Pedro da Redonda.