El núcleo de Corme Porto debe su origen a las buenas condiciones de la ensenada en la que se sitúa su puerto que permitía el aprovechamiento de los recursos marítimos de los que vivía su población. Anterior a este núcleo costero fue la parroquia de Santo Hadrián situada más al interior, en Corme Aldea, a la que perteneció esa villa costera.
En el mapa del portugués Pedro Teixeira (1634) aparecen dibujados los dos núcleos. Corme Porto se ve al pie de una extensa playa con varias embarcaciones dibujadas, lo que indica la importancia que tenía en aquella época, y en Corme Aldea se representa la iglesia parroquial de Santo Hadrián.
El ilustrado José Cornide, cuando se refiere a este puerto, además de destacar las excelentes condiciones que presentaba para el atraque de embarcaciones, también nos transmite la noticia de la presencia de los catalanes en la localidad, dedicados a la pesca y salazón de sardina.
Por los años veinte del siglo pasado, Corme ocupaba un lugar destacado entre los puertos gallegos por su flota dedicada al transporte marítimo de cabotaje, formada por más de cuarenta barcos que frecuentaban los puertos peninsulares, muchos de ellos cargados de madera procedente de los pinares bergantiñanos.
El Corme de esta época era una villa dinámica en lo económico y social. Disponía de varias factorías de salazón, tarrafas de vapor para la pesca y tres secaderos de congrio. Su caserío tenía el típico aspecto de una villa marinera. Este paisaje urbano tradicional mudó por completo a partir de los años setenta, cuando se impusieron las nuevas construcciones. En la actualidad la villa sigue viviendo de los recursos del mar como la pesca o el marisqueo y del turismo, aunque su flota pesquera cada vez se ve más reducida.
Tanto la villa cormelana como la punta de O Roncudo, son conocidas por el reconocimiento que le dio el percebe, marisco muy valorado, que crece en abundancia en las rocas de ese saliente costero batidas por un mar agitado.
La fama de los percebes de O Roncudo ya viene de antiguo. El escritor Carré Aldao destacaba ya la calidad de estos crustáceos marinos en esta zona costera: “Punta del Roncudo, en la que se crían excelentes y grandes percebes, de los más sabrosos de todo el litoral”.
En la primera quincena de julio desde el año 1992 se celebra A Festa do Percebe, un evento muy concurrido, en el que, además de la degustación de ese marisco, hay atracciones musicales y lúdicas a lo largo del día.
La punta de O Roncudo se sitúa a unos tres kilómetros del puerto cormelán, un lugar de recomendable visita para cualquier viajero que se acerque a Corme. La ruta ofrece espectaculares vistas sobre la otra banda de la ría: villa de Laxe, playa y penedos de Traba, costa de Camelle y Arou y cabo Tosto. Una vez que se llega al final de la carretera, despertarán el interés del viajero, el mar que bate con fuerza contra los acantilados, el faro y las cruces pintadas de blanco que vemos sobre algunas rocas, recuerdo de percebeiros que fueron arrastrados por el mar mientras extraían ese preciado marisco.