La iglesia de San Mamede de Seavia, en el concello de Coristanco, se levanta en una parroquia con una historia monástica que se remonta a la Edad Media. Aquí existió una comunidad benedictina vinculada a las redes religiosas y señoriales de Bergantiños. Sin embargo, conviene distinguir ese pasado del edificio que contemplamos hoy: la antigua iglesia románica fue transformada en varias ocasiones y la construcción actual responde principalmente a una importante reedificación de comienzos del siglo XX.
De la iglesia medieval sabemos, gracias a descripciones históricas, que disponía de tres naves con cubiertas de madera y un ábside central abovedado. En 1791 se renovó su fachada y, ya entre 1910 y 1911, el deterioro del templo motivó una reconstrucción impulsada por el párroco Santiago Abuelo Lado, con proyecto de Benigno Cortés. Se aprovecharon partes de la construcción anterior y elementos artísticos conservados por la parroquia. La sucesión de obras explica por qué este lugar no debe interpretarse como un edificio románico intacto, sino como un patrimonio que ha seguido transformándose.
San Mamede de Seavia interesa precisamente por esa continuidad: la memoria de un monasterio medieval, las reformas de época moderna y el esfuerzo vecinal por mantener un lugar de culto. Si puedes acceder al interior, presta atención a los retablos y a los elementos heredados de fases anteriores. En el exterior, observa cómo el templo se integra en el paisaje agrícola de Coristanco. Es una visita especialmente recomendable para quienes desean conocer la historia menos evidente de la Costa da Morte, la que se conserva en sus pequeñas parroquias.
