La iglesia de San Paio, en el concello de Coristanco, cuenta una historia poco habitual: aunque su edificio actual se levantó entre 1900 y 1903, buena parte de las obras de arte que guarda son mucho más antiguas. La reconstrucción fue impulsada por el párroco Manuel Pose Pérez, que adelantó fondos propios junto con las aportaciones de los feligreses. Una inscripción de 1903 en la fachada recuerda aquel esfuerzo colectivo y convierte el exterior del templo en el primer capítulo de la visita.
La nueva iglesia se organizó en torno a una nave amplia, capillas laterales y un presbiterio con sacristía, bajo una sólida bóveda de cañón. Dentro se instalaron los retablos de la iglesia anterior. El mayor es barroco, de la década de 1760, con estípites y pilastras, y su elaboración se atribuye al taller de Antonio de Meis; conviene hablar de atribución, porque no se conserva documentación que confirme la autoría. Entre sus imágenes figuran san Paio, santa Lucía, san Brais y la Virgen del Carmen. Las capillas laterales albergan otros retablos de tradición neoclásica.
Si tienes ocasión de entrar, fíjate en una curiosidad reveladora: los antiguos retablos resultaban pequeños para los nuevos muros y se pintaron fondos que imitaban cortinajes para integrarlos visualmente. Ese detalle resume la esencia de San Paio, un templo que renació sin renunciar a la memoria artística de la parroquia. La visita permite descubrir una faceta del patrimonio de Coristanco alejada de las grandes rutas monumentales: la de comunidades que reconstruyeron sus iglesias y conservaron sus piezas más queridas.
