Frente a la costa de Malpica de Bergantiños, el faro de las Illas Sisargas vigila el Atlántico desde Sisarga Grande. El archipiélago, formado por Sisarga Grande, Sisarga Chica y Malante, es uno de los paisajes marineros más reconocibles de la Costa da Morte. Desde el cabo de Santo Hadrián y el litoral de Malpica se descubre su silueta recortada sobre el mar.
La primera luz del faro se encendió en 1853, en los inicios de la modernización del alumbrado marítimo gallego. La instalación fue remodelada a comienzos del siglo XX y está automatizada desde 2002. Su emplazamiento recuerda la importancia de orientar a los barcos frente a una costa expuesta a los temporales atlánticos.
Las Sisargas son también un refugio para las aves marinas y forman parte de un espacio natural protegido. Más allá del faro, sus acantilados y colonias de aves explican por qué estas islas merecen contemplarse con respeto y sin alterar su equilibrio.
Para ver el conjunto, uno de los mejores miradores está en el entorno de Santo Hadrián. Llegar a la isla requiere una embarcación privada, pues no existe un transporte público regular; desde el pequeño embarcadero de Sisarga Grande parte un sendero de unos dos kilómetros hacia el faro. Conviene comprobar las condiciones del mar y las restricciones de acceso antes de organizar la visita.


