Se afirma que en las tierras más occidentales de Galicia, como son las de A Costa da Morte, el grado de romanización fue muy bajo; no obstante, esta apreciación no fue acompañada de estudios de investigación que valoraran la importancia de los asentamientos romanos conocidos en este territorio. Un ejemplo de lo expuesto sucedió con Brandomil, donde se conocía la presencia romana, pero nadie se imaginaba el gran potencial de este yacimiento antes de las intervenciones arqueológicas de los últimos años.
Tampoco somos conocedores del verdadero valor arqueológico de Moraime (Muxía) o Tines (Vimianzo) porque, aunque se descubrieron algunos restos romanos, no se hizo un estudio detallado de los mismos ni se volvieron a realizar nuevas prospecciones en estos lugares.
Por eso conviene que conozcamos el potencial arqueológico de Brandomil, que podría servir de ejemplo para impulsar otras investigaciones en aquellos espacios de los que tenemos noticia de la presencia romana: Tines (Vimianzo), Moraime (Muxía), Cores (Ponteceso), Gándara (Zas) o Cances (Carballo).
Después de las últimas excavaciones llevadas a cabo por Juan Naveiro (2007-2008) y luego por Lino Gorgoso desde 2019, el asentamiento romano de Brandomil está siendo considerado como uno de los más destacados de la provincia de A Coruña, después del de la ciudad herculina, Iria-Flavia (Padrón) y Ciudadela (Sobrado dos Monxes).
El Brandomil romano comprende una amplia superficie que se extiende por donde se sitúa el actual núcleo y zonas limítrofes, como Pedra do Altar, al suroeste de la aldea. Desde finales del siglo XIX hay noticias de la aparición de restos romanos en Brandomil, que se descubrían cuando se trabajaban las fincas, algunos con inscripciones: tres aras votivas, el frontón de un monumento funerario y una placa funeraria. Según el contenido de estos últimos, parece ser que en el emplazamiento romano hubo un grupo de población de fuera de la Gallaecia, que posiblemente llegaría aquí con el motivo de trabajar en la explotación minera de Limideiro.
Desde la creación de la Fundación Brandomil en el 2018, se produjo un cambio sustancial respecto a este yacimiento. Con el apoyo del ayuntamiento de Zas y de otras administraciones, esta entidad impulsó varías campañas arqueológicas dirigidas por el arqueólogo Lino Gorgoso que ampliaron el conocimiento y difusión de este poblado romano.
Entre las novedades encontradas estarían una vivienda romana típica, de dos plantas y un vestíbulo de grandes dimensiones en la zona de Pedra do Altar, que podría corresponder a una mansión o posada de la vía XX, que tendría su primera ocupación en el siglo I; restos de una vía romana urbana también en esta zona y otro tramo de vía en la parte izquierda del río Xallas, al lado del puente antiguo y muchos trozos de cerámica, gran parte de ellos de origen de fuera de Galicia. En la última campaña de excavación, en septiembre de 2024, se descubrió parte de una casa o domus romana y las bases de otra, lo que mostraría la existencia de una urbe de tamaño medio. También se descubrieron materiales procedentes del Mediterráneo oriental. La datación de los restos indica una ocupación que iría del siglo I al V d. C.
Un elemento fundamental en Brandomil es su puente antiguo sobre el río Xallas, que la mayoría de los investigadores defienden su origen romano y por el que cruzaría la hipotética vía XX, aunque la construcción que vemos en la actualidad sea más tardía. La primera cita documental data de 1286. En el año 1989 una fuerte riada de O Xallas derribó el arco central, pero gracias a su rehabilitación, disponemos de uno de los puentes históricos más importantes de A Costa da Morte.