Muy cerca de la villa de Baio, en el km 55 de la carretera C-552 de A Coruña a Fisterra, se sitúa el pazo das Torres do Allo, una de las más significativas construcciones de este tipo de vivienda de Galicia. A lo largo de la historia esta casa de O Allo sufrió pocas modificaciones porque se mantuvo siempre en manos de la misma familia, los Rioboo, oriunda de la torre de A Penela.
Hasta la investigación llevada cabo por el historiador José A. Sánchez García, se creía que toda la construcción era de la misma época, pero a raíz de esa nueva información se supo que la torre norte se edificó entre los años 1490 y 1512, a iniciativa de Alfonso Gómez de Rioboo Villardefrancos, mientras que la torre sur y el cuerpo central se levantarían entre 1669 y 1685 por decisión de Gómez de Rioboo y Seixas y su esposa Jacinta de Luces Caamaño, que decidieron conservar las formas del estilo gótico tardío de la torre primitiva.
Las torres son casi simétricas. En la parte baja se abre una puerta con arco de medio punto con grandes dovelas, propio de la arquitectura del siglo XVI. El segundo andar es el que muestra una mayor riqueza decorativa en los elementos de la fachada: ventana con arcos geminados, puertaventana, con baranda en la torre norte y balcón, en la sur. Todo el conjunto enmarcado por un arco mixtilíneo. En el tercer piso simplemente se abre una ventana.
En los escudos aparecen los símbolos de las familias que emparentaron con los Rioboo y habitaron esta casa hidalga. La torre envuelta en silvas, de los Rioboo; el pino y las lanzas, de los Caamaño; las cinco palomas, correspondientes a los Seixas; los dos lagartos bajo una losa, de los Losada; y las cinco hojas de higuera, que identifican a los Figueroa.
El cuerpo central se componen de dos alturas y tejado a dos aguas, en el que destaca una ostentosa chimenea. En la planta baja se abren tres puertas y en la planta superior se muestran seis ventanas rectangulares con mainel. En la cornisa resaltan las figuras de las gárgolas.
En la primera mitad del siglo XX dejaron de habitar el pazo los propietarios y lo hicieron los apoderados, y ya en la segunda mitad, quedó deshabitado. La Diputación de A Coruña, consciente del valor histórico y arquitectónico del edificio, llegó a un acuerdo con la familia López-Rioboo y lo adquirió en 1998. Dos años después comenzaron las obras de rehabilitación y se abrió al público en 2005, gestionado por el ayuntamiento de Zas. En el interior se muestra como era a vida rural en la época de los pazos, el linaje de la familia Rioboo e información sobre otros pazos de A Costa da Morte. Acoge también actividades culturales.
A unos 200 m del pazo se sitúa la iglesia parroquial de San Pedro do Allo, que actuó como capilla particular de los Rioboo, en la que se enterraron varios de sus miembros. Conserva una interesante fachada-retablo renacentista.