El Monte Pindo, conocido entre el vecindario como O Pedregal, es un accidente geográfico tan impactante en el paisaje que no pasa desapercibido ni para vecinos ni viajeros. Constituye el macizo montañoso más espectacular de toda la costa gallega. Se trata de un plutón granítico formado en la orogénesis herciniana, hay unos 300 millones de años, moldeado por la acción erosiva posterior. Alcanza su punto más elevado en el alto de A Moa (629 m).
El topógrafo dumbriés Modesto García Quintáns, gran conocedor de este monte, lo define como “una mole pétrea de color grisáceo cambiante, según la hora del día, orientada de Norte a Sur. Formada por pequeños coladores, valles sombríos y crestas agresivas”. El geógrafo y escritor Otero Pedrayo consideraba el Pindo como “El monte, formado por enormes masas de granito, que adopta una forma de grande cabeza jupiterina”. Le dio el nombre de Olimpo Celta.
En este macizo tan fracturado la existencia de concavidades, cuevas y barrancos son tan frecuentes que, junto con fuertes pendientes y valles cerrados, dieron lugar a una complicada orografía que crea muchas dificultades para moverse por ella. Resulta fácil perderse debido a los laberínticos senderos que recorren este monte, sobre todo, cuando la niebla envuelve la parte alta y dificulta la visibilidad.
Por su variada y singular morfología, O Pindo es un monte propenso a la creación de leyendas y relatos de todo tipo. El padre Sarmiento en su viaje por Galicia, cuenta de él “que crece la hierba mucho de la noche a la mañana, que hay infinitas hierbas medicinales y muchas incógnitas, que allí las van a buscar algunos médicos; que dentro son fecundísimos los animales, y oí que en algunos tiempos acostumbraban a ir a O Pindo los casados estériles e infecundos con motivo de tener sucesión”.
Se habla de la existencia de varias fortalezas. Según algunos estudiosos, una estaría en la cumbre de Penafiel, donde se descubrió la inscripción medieval: “Reyes obispos presbíteros todos por poderes recibidos de Dios excomulgaron aquí este castillo”. Otra sería la de San Xurxo, situada en el alto de O Pedrullo, más al sur, levantada en el siglo X, en tiempos del obispo compostelano Sisnando II, que conservó parte de sus muros hasta la segunda mitad del siglo XX.
En O Chan das Lamas, en la parte sur del monte, Barreiro Barral recoge que en este lugar se juntaban las brujas después de salir de la cueva de la Casa de Xoana para luego cada una coger su destino y echarle la brujería al humano elegido. También se cuentan historias de O Alto da Moa. Según estas, estuvo rodeado de cuatro murallas concéntricas y que aquí estaría soterrada la reina Lupa, que tiene siete millones de oro a sus pies y otros siete en la cabecera.
Existen varios caminos para subir al monte Pindo. La ruta principal sale de la iglesia parroquial de San Clemente de O Pindo. Otro camino parte del lugar de O Fieiro (Arcos, Mazaricos), este es más fácil porque se inicia a más de 200 m de altitud.