La iglesia de Santo Estevo de Cesullas forma parte del patrimonio histórico del concello de Cabana de Bergantiños y tiene mucho más que contar que su apariencia exterior. En la fachada pentagonal, sobre la puerta adintelada, una imagen de piedra de san Esteban preside el acceso entre molduras y volutas. La espadaña, incorporada en la década de 1940, completa una silueta que ha ido cambiando con la vida de la parroquia. Muy cerca se encuentran la fuente de Santo Estevo y el Cruceiro do Sacramento, formando un conjunto patrimonial que merece recorrerse a pie.
Su interior conserva cinco retablos de distintas épocas. El mayor, fechado en 1783, reúne imágenes de la Virgen del Carmen, san Antonio, san Roque y el patrón. La capilla del Rosario, en el lado sur, conserva una bóveda de crucería de reminiscencias góticas y se remonta al siglo XVII. Frente a ella se abrió en 1873 la capilla norte, financiada por Fernando Pérez, emigrante de la parroquia en Argentina. Otras donaciones llegadas desde América ayudaron a enriquecer este templo: una historia de vínculos familiares que la arquitectura todavía cuenta.
Antes de marcharte, detente en la ornamentación del Cruceiro do Sacramento, uno de los más destacados de Cabana por sus relieves y figuras esculpidas. Junto a la fuente y la iglesia permite entender cómo se organizaba la vida religiosa y comunitaria de Cesullas. La parroquia está también ligada a Saturnino Cuíñas, sacerdote y recopilador de tradición popular, una buena pista para descubrir que en este rincón de la Costa da Morte el patrimonio no termina en las piedras: continúa en las historias que se han transmitido entre generaciones.



