Cuando pronunciamos el nombre de Coristanco, asociado a él de inmediato nos viene a la memoria la palabra “patata”, ese tubérculo comestible, que desde hay más de cuarenta años tomó relevancia en este municipio por su cultivo, pero sobre todo por la fiesta gastronómica que se celebra alrededor de él.
El cultivo de la patata en Galicia comenzó a extenderse a principios del siglo XVIII, por las tierras pobres de la zona cantábrica, meseta de Lugo y montaña de Pontevedra y Ourense, en tierras de centeno o ganadas al monte. Tardará tiempo en ocupar valles cultivados a maíz o a trigo. Cuando este tubérculo se consolidó como un ingrediente indispensable en la cocina pasará a ocupar las mejores tierras, como sucedió en el ayuntamiento de Coristanco.
Enseguida se descubrió que las agras de este municipio presentaban unas excelentes condiciones para su cultivo, que cada vez alcanzaba una mayor demanda en ferias y mercados de la zona. De este modo, la patata deja de ser un producto solo de consumo familiar y pasa a convertirse en un recurso económico para muchas de las familias del ayuntamiento. Para aumentar la productividad y la calidad de este cultivo hubo antes que experimentar muchas variedades hasta seleccionar las dos clases que mejor se adaptaron a estas tierras: la autóctona “fina” y la americana “kennebec”.
A finales de los años setenta del pasado siglo se creará la Cooperativa de la Patata de Bergantiños (Copaber), con la intención de agrupar a los productores de este producto de cara a su comercialización. Esta entidad y la corporación municipal coristanquesa de aquel momento serán las impulsoras de la primera edición de A Festa da Pataca en el año 1981, una de las primeras celebraciones gastronómicas de Galicia, que con el paso del tiempo se convertiría en el principal símbolo de identidad de este ayuntamiento bergantiñáno.
Una fiesta que se celebra el tercer fin de semana de septiembre, después de la cosecha de este fruto y que fue evolucionando con el paso del tiempo, pero manteniendo la esencia con la que nació, basada sobre todo en la exaltación de la patata y de las actividades agrícolas y tradiciones relacionadas con su cultivo.
El domingo siempre fue el día principal de celebración de esta popular fiesta. Por la mañana, concentración de tractores engalanados con figuras elaboradas con patatas y posterior desfile por las calles hasta la plaza donde se conmemora el evento; a continuación lectura del pregón y entrega de premios; y después, degustación de platos en los que la patata es el ingrediente esencial. La tarde se ocupa con juegos infantiles, concursos como el “baile da pataca”, la “apaña da pataca”, el “trueiro da pataca” o la “tira da corda”, y finaliza la jornada con algún espectáculo de entretenimiento o actuación musical.
En los últimos años se ampliaron los días de celebración, comenzando las actividades el sábado, e incluso, el viernes. Días en los que se organizan charlas informativas sobre este cultivo y actividades culturales, lúdicas y musicales. En el año 2022 se dieron dos acontecimientos importantes de cara al fortalecimiento de esta celebración: la declaración de interés turístico de esta fiesta y la inauguración de O Museo da Pataca.