En el extremo de Punta da Barca, donde Muxía mira de frente al Atlántico, una pequeña torre blanca acompaña desde hace generaciones al paisaje del santuario. Es el Faro de Punta da Barca, también conocido como faro de Muxía: una señal marítima discreta que contrasta con la fuerza del océano y las grandes rocas de este rincón de la Costa da Morte.
Construido en 1926, funciona como baliza de navegación y se levanta sobre un promontorio en la entrada sur de la ría de Camariñas. Su estructura cilíndrica y su luz blanca forman parte del sistema de señales que orienta a los barcos en una costa de larga tradición marinera. Al otro lado de la ría, el Faro Vilán completa una de las panorámicas marítimas más reconocibles de Galicia.
A pocos pasos se encuentra el Santuario da Virxe da Barca, unido a la tradición jacobea y a las leyendas de la Pedra de Abalar y la Pedra dos Cadrís. Aquí se cruzan la memoria de los marineros, la devoción popular y la experiencia de un paisaje que cambia por completo entre la calma y los temporales.
El faro se descubre fácilmente paseando desde el centro de Muxía hacia el santuario. Acércate por los caminos habilitados y disfruta de las vistas, pero evita aproximarte a las rocas cuando hay oleaje: en Punta da Barca el mar merece siempre respeto.
