La iglesia de Santa María das Areas, en el concello de Fisterra, se encuentra en la carretera que asciende desde la villa hacia el faro, en la ladera del monte del cabo. Es mucho más que una parada de camino al Atlántico: su historia documentada se remonta, al menos, a una donación de 1199 y su arquitectura reúne distintas etapas del románico, el gótico y el barroco. Desde el exterior pueden reconocerse la portada con arquivoltas románicas, la torre campanario y las capillas añadidas a lo largo de los siglos, testigos de la importancia que alcanzó este santuario.
Uno de sus grandes tesoros es la capilla del Santo Cristo de Fisterra, construida a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. Acoge una imagen gótica de Cristo, conocida popularmente como el Cristo da Barba Dourada, rodeada de relatos y devociones que forman parte de la tradición local. El retablo barroco que la enmarca fue realizado en 1721 por Miguel de Romay. Otras capillas conservan bóvedas y elementos de diferentes estilos; recorrerlas, cuando el templo esté abierto, permite leer en un mismo edificio varios siglos de arte religioso.
Santa María das Areas está profundamente unida a la peregrinación jacobea hacia el fin de la tierra conocida. Frente a la iglesia se levantó en 1479 un hospital de peregrinos, reflejo de la cantidad de caminantes que llegaban a Fisterra después de Santiago. Dedícale tiempo antes de continuar hacia el cabo: sus muros, sus capillas y la devoción al Santo Cristo explican una parte esencial de la historia espiritual y cultural de esta localidad de la Costa da Morte, más allá de la famosa puesta de sol.


