La Torre da Penela, situada en el lugar de Penela, en la parroquia de Silvarredonda, en el municipio de Cabana de Bergantiños, es uno de esos vestigios de la Costa da Morte que todavía hoy transmiten la fuerza del paso del tiempo. Declarada Bien de Interés Cultural, esta fortificación formó parte de la antigua red defensiva de Bergantiños y conserva esa presencia señorial que habla de linajes, poder y control del territorio. Su silueta, levantada sobre el desnivel del terreno, sigue siendo una referencia patrimonial de gran valor para entender la historia medieval y moderna de esta comarca.
El origen de la fortaleza se relaciona con Lope Bermúdez, emparentado con el linaje de los Altamira por su matrimonio con Urraca de Moscoso. Con el paso del tiempo, la propiedad pasó a los condes de Priegue, y las reformas realizadas durante el siglo XVII le dieron su aspecto actual, más próximo al de una residencia palaciega que al de una fortaleza puramente militar. Esa transformación convierte a la Torre da Penela en un ejemplo muy interesante de cómo muchas construcciones defensivas fueron adaptándose a nuevas funciones y formas de habitar el poder.
De planta cuadrada, con dos alturas y sótano, la torre conserva elementos de notable interés como la puerta de arco de medio punto, la terraza almenada y varios escudos heráldicos de los Castro, Rioboo y Bermúdez en su fachada. En el interior aún se mantiene una estructura con escalera de caracol, mientras que en el exterior también se recuerda la existencia de otros elementos singulares, como un escudo muy desgastado y una antigua fuente con forma de ataúd. A todo ello se suman las leyendas populares vinculadas al lugar, que explican incluso el origen del nombre de A Penela y aportan a esta visita un atractivo histórico y simbólico todavía mayor.
